LAS HISTORIAS DEL BISABUELO 4
LAS HISTORIAS DEL BISABUELO 4
En los años en los cuales todavía seguía sus guardias en la casa de gobierno, al terminar la misma, caminaba por la plaza principal hacia una antigua y renombrada confitería y se instalaba en la vereda, junto a su caballo, y tomaba algún aperitivo, mientras su caballo recibía unas masitas dulces, con alcohol y luego caminaba unas cuadras hasta su casa, próxima a la Legislatura.
Es posible que ese morocho alto y uniformado debe haber llamado la atención con su caballo en la zona de la plaza, pero ya debían ser muchos los que lo conocían. Su otra etapa de funcionario lo debe haber disimulado mucho entre grupos de hombres de traje.
Ese hombre de casi dos metros, tenía una compañera asturiana, hermosa, dura, muy inteligente y de un metro cuarenta, que era y siempre fue la bisabuela, que permanentemente, hasta su muerte temprana, dominó fuertemente, esa casa del oficial de ejército, que era una de esas personalidades, que había sido educado al detalle por los jesuitas. Y por eso llegó a ser ministro, en algún momento.
La bisabuela fue madre de once (11) hijos y lamentablemente no pude conocer y saber, como me gusta hacerlo, sobre las vidas de cada uno. Al día de hoy no puedo hacer un relato detallado de la vida de esa parte de mi propia familia. Es posible que ese mismo motivo sea la razón del acortamiento de su propia vida. Pero tampoco puedo hacer una afirmación rotunda, porque apenas tengo algunos retazos de su propia historia. En parte, porque mi relator privado era mi padre, quien ya jugaba con el pasado, siguiendo su propia conveniencia y no por motivos de desconocimiento.
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